Atacama, paisajes apenas habitados - Margarita González
 
 
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5/12

El viento y la lluvia boliviana arrastraron la arena dejando sobre el Valle de la Luna un manto de sal, el vértigo de una página en blanco, el abismo bajo los pies. La blancura sostiene las figuras como signos de tinta cuando el perfil de la ausencia ilumina los cuerpos que se alejan. Apenas retiene su imagen la plata de las fotografías que les tomo cuando caminan sobre las olas petrificadas del Valle de la Luna. En el silencio del desierto ya no salen las palabras de mi mente para evitar que se alejen. En la inhóspita claridad de este momento aterrado brotan las preguntas conociendo las respuestas.