Atacama, paisajes apenas habitados - Margarita González
 
 
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El mantra de la línea del horizonte es la blancura que subraya la lejanía. Blanco sobre el blanco desierto. Línea que ensarta una fila de volcanes. Blanca y ondulada línea de nubes sobre las cumbres del Altiplano. Repetición hasta el infinito. Línea sobre la línea quebrada de montañas humeantes. Y luego nada. Desde mi llegada he tardado cuatro días en reconocer la ausencia que me envolvía. Línea, blanco, nada. Y vuelta a empezar con el mantra de Atacama. Se evapora el agua del salar, forma las nubes de las cimas de los volcanes, cae la nieve en las alturas y se filtra en las corrientes subterráneas del salar, y sube y baja. Blanco sobre blanco.