Atacama, paisajes apenas habitados - Margarita González
 
 
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7/12

Hubo un tiempo en que el agua corría libremente junto a los volcanes Miscanti y Miñiques, hasta que una erupción del Miñiques interrumpió el curso de las corrientes deteniendo sus aguas y remansando el flujo en dos huecos. Desde entonces cada uno de estos volcanes tiene a su lado una laguna a la que da su propio nombre. En la actualidad los gigantes de lava son solo una parte de la belleza de las lagunas Miscanti y Miñiques. Hubo un tiempo en que las personas recorríamos libremente el desierto de Atacama, el paisaje mantenía su carácter salvaje y la naturaleza calaba nuestros huesos, el silencio era un estruendo y la blancura absoluta.