Atacama, paisajes apenas habitados - Margarita González
 
 
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11/12

Quedan dos habitantes en Matancilla, unos burros se alejan cuando me acerco, otros no pueden, están muertos. Si no huyo a tiempo nadie enterrará mi pequeño cuerpo desecado y formaré parte del paisaje como estos animales. Chuquicamata fue absorbido por la mina de cobre, sus habitantes lo engalanaron cuando tuvieron que dejarlo para siempre. Abandonada y cubierta por el polvo blanquecino quedó la ciudad de Pedro Valdivia cuando perdió el antiguo esplendor de oficina salitrera. Como fantasmas vagan los perros por los pueblos de Atacama. El abandono recorre el desierto como una sombra, que poco a poco se hace un hueco en nuestras vidas.