Egipto, la mirada en el tiempo - Margarita González
 
 
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Es preciso romper una barrera invisible para atreverse a pisar un suelo virgen, para dejar que los sentidos se abran y descubrir nuevas sensaciones. Caminando por el borde de las dunas noto con un pie el calor enterrado en la arena iluminada, con el otro, el frescor oculto en el lado de la sombra. La textura esponjosa del desierto, alumbrado por los últimos rayos, absorbe cualquier ruido, y el silencio parece teñirse poco a poco del azul del cielo. Deambulo despacio y noto bajo los pies un leve crujido que cesa al detenerme. Entonces, solo queda la brisa haciendo vibrar el ala de mi sombrero, y escucho algo parecido a un insecto que se acercara a mi oído.