Palencia, regreso a Ítaca
 
 
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Ávidos de conocimiento recogemos los indicios que nos salen al camino y no cesan nuestras dudas.

¿Fue preciso perder el hogar y salir a los campos? ¿Quiénes formamos el gran pueblo de los que emigramos para crear nuevas memorias colectivas? No podemos renunciar a descifrar los misterios antes de llegar a la senda, que nos lleva a desaparecer sin remedio. Para vivir en la carretera, para dormir en la cuneta, mejor saber quién habita la casa interior, mejor ser conscientes de vivir en movimiento.