Palencia, regreso a Ítaca
 
 
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7/15

Helada desolación y magnífica belleza entrando poco a poco en nuestros cuerpos.

Árboles en fila y perspectiva imposible penetrando en la razón de unas mentes, que no se atreven a imaginar el día que caiga el amarillo del paisaje. Entonces, los cuervos, que hoy picotean el grano, se harán los dueños del aire tejiendo un bosque de noche en la llanura. No podremos soportar la nieve sobre los labios, ni la escarcha en el corazón, ni la distancia del asfalto, ni el viento arrojándonos del mundo habitado.