Palencia, regreso a Ítaca
 
 
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9/15

Al ritmo de las mareas, que nos hacen vibrar como a frágiles hojas, entramos en sintonía con la respiración del mundo.

El leve destello que aviva el color de los árboles y el beso furtivo del viento en el rostro, nos impulsan a seguir los movimientos que celebran la vida. Vuelan los olores sobre las olas de espigas, y somos conscientes del aire que viene a recorrer nuestro cuerpo. Entran los aromas despertando los sentidos y recreando hermosos recuerdos, que nos hacen llorar de nostalgia por la belleza perdida.