Palencia, regreso a Ítaca
 
 
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10/15

Quieren saber quiénes somos y nosotros preguntamos quién se asoma a nuestros ojos.

Nos siguen hasta descubrir una verdad imaginada. Brota de la roja arcilla de esta Tierra de Campos una curiosidad propia de los habitantes del desierto, que no llegan a entender que alguien se adentre en sus confines. Cuando perciben que somos seres solitarios curtidos en la lejanía, respetan nuestra vida errante. Nos desean entonces que lleguemos pronto a casa, sabiendo que ese lugar solo existe en nuestra mente.