Palencia, regreso a Ítaca
 
 
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11/15

Brotar del lodo y sentir que la tierra se pega a las entrañas, forma parte de esta resistencia secular tan castellana.

La gente que nos rodea se arruina, se enriquece, y nosotros resistimos pegados al camino. Nuestra mayor victoria fue ser flexibles, no quebrarnos, renacer de las cenizas. Surgimos entonces del fondo de la tierra, para arrastrarnos con la lluvia hasta unir las dos orillas y dejarnos llevar por estos ríos. Después del tiempo recorrido, se desprenden los viejos trajes de arcilla dejando que afloren las nuevas personas en las que nos hemos convertido.