Palencia, regreso a Ítaca
 
 
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12/15

Cae la lluvia sobre la paja cortada y se esparce el aire perfumado por toda la meseta.

Rezuma el jugo en los caminos y corre hasta llegar a los ríos. Se asoma el sol entre las nubes y no se detiene hasta besar las mejillas. Desciende la cálida luz secando la alfombra cereal y se eleva después tiñendo el aire de dulzura. Hoy como ayer, la ciudad que navega en el mar de Castilla despide el penetrante aroma de las galletas, la fruta de las huertas llena la boca de placer, y queda en nuestras manos el disfrute del pan tierno.