Sicilia, la isla de las ventanas ciegas - Margarita González
 
 
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Con una mano sujeta el teléfono móvil, por el que habla a voces. Con la otra, arrastra un carro de mercancías. El escándalo que provoca, se suma al de los cientos de motoristas, conductores y caminantes, que gritan a sus teléfonos. El jaleo se concentra en la plaza de Arquímedes, el sabio de Siracusa, a quien un soldado romano mató por equivocación. No lejos de allí, viven la pequeña Francesca y su perro Aquiles. Ella dice que su perro "no fare niente" pero el chucho me gruñe sin soltarme la zapatilla.