Sicilia, la isla de las ventanas ciegas - Margarita González
 
 
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Esta mañana, un atasco bloquea el centro de Catania. Frente a las ruinas del anfiteatro romano, un grupo de mirones observan el centro del círculo que forman. En plena calzada, un anciano se ha puesto a tallar figuritas de madera. Increpado por la autoridad, se defiende diciendo que tiene derecho a comer de su trabajo. En lo alto de la fachada del Teatro Belini, alguien ha colgado dos pancartas, en una se lee "Art. 4 todo hombre tiene derecho al trabajo", la otra dice "Un pueblo sin teatro es un pueblo muerto".