Metamorfosis del Zapillo almeriense - Margarita González
 
 
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Las vivencias de la infancia permanecen ocultas entre los granos de arena, y la belleza de los días soleados siempre palpita en la playa. Evolucionan los juegos, pero se mantienen los mismos gritos alocados. La vida de estos chiquillos quedará anclada en estos momentos felices, sin que necesiten llegar a comprender lo efímero y lo inalterable. Ajenos a todo, los muchachos siguen jugando ensimismados. Crecerá esta determinación que alienta sus vidas y les arrastrará hacia el futuro a pesar suyo, porque ellos pertenecen a esta playa y a este tiempo de la infancia. Algún día, siendo adultos, alguien les dirá que disfrutan como niños y responderán que aún lo son, porque habita en ellos el niño que fueron.