Metamorfosis del Zapillo almeriense - Margarita González
 
 
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7/12

Cumplido el rito diario de abandonar la playa acarreando sillas, sombrillas y toallas, llegó al Zapillo el tiempo del deporte y en el paseo se mezclan ciclistas, patinadores, corredores y caminantes. No cesa el desfile de los que vienen a cuidar y modelar su cuerpo. El final de las fiestas de la Virgen del Mar señala también el fin de los excesos veraniegos, los almerienses se ponen en forma y dejan de comer y beber en la calle. Bajo el Alquife, al abrigo de la noche, se ha instalado la unidad móvil de emergencia social. Entonces, surgen de las sombras los cuerpos famélicos, de quienes habitan entre las piedras de la rambla subterránea. Del coche de la Cruz Roja han salido unos jóvenes que ofrecen comida, bebida y sonrisas.