Metamorfosis del Zapillo almeriense - Margarita González
 
 
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Arrastra El Zapillo su historia inscrita en el cuerpo. Cada puerta, cada pared, cada trozo de suelo, aparece garabateado por la mañana. Siempre hay quien se expresa en la cómplice soledad de la noche. El Zapillo evoluciona y se mimetiza en un entorno cambiante, cada dibujo pintado y borrado sobre la piel forma un hito de su vida legendaria. Los carteles, pegados en cualquier parte de su cuerpo, marcan la fecha de inicio y fin de los eventos ocurridos a lo largo de su trayectoria. Los restos de anuncios y pintadas se adhieren con el tiempo a ruinas y grietas. Pero la crónica del barrio también se renueva en el hormigueo cotidiano de los vecinos, en el alquiler de pisos y habitaciones a estudiantes, viajeros y emigrantes.